TONTOS Y MÁS TONTOS

Por Luis Fernando Montoya Guzmán

Una de las tantas frases que atribuyen equivocadamente a Einstein es: “La definición de la locura es hacer la misma cosa una y otra vez, esperando obtener diferentes resultados".

Dejando a un lado la polémica sobre la autoría de la frase, me pregunto:

¿Qué clase de País viene siendo el que cada cuatro años: “Vota por los mismos una y otra vez, esperando obtener un resultado diferente”?

Un País de locos? O un País de tontos y más tontos?

Un País de tontos que no se sorprende de que los apellidos que aparecen en las vallas de publicidad política sean los mismos que aparecen en las páginas judiciales. Y que esos apellidos sean los mismos por los que votaron sus padres hace décadas, esperanzados en un “País Mejor”. Porque la tontería es hereditaria.

Un Pueblo tonto que se queja a diario de la pobreza, del desempleo, del bajo salario, de la inseguridad, de los impuestos, del terrorismo, de la salud, de la corrupción, pero premia con su voto y elige de nuevo a los mismísimos culpables de su mala situación. Ya la tontería nos convirtió en sinvergüenzas.

Una Nación tonta que se come los mismos cuentos de siempre, contados por los embaucadores tradicionales, y que corre como oveja asustada hacia el matadero ante el grito del carnicero: “viene el lobo! El lobo!”. La tontería nos volvió pendejos.

Una Sociedad tonta que sigue creyendo que la causa de todos los males de Colombia eran las FARC y no la Corrupción ni la Desigualdad sumadas a la maldita costumbre de los Colombianos, de llenarse comiendo la mi..da que les cae de los Políticos que están arriba gracias a ellos. La tontería nos tiene agradeciendo a quien nos mata.